NUESTRO FUEGO

Nuestro fuego no se enciende con chispas.

Nace de la tierra, del sol que madura los frutos, del esfuerzo de una familia que ha aprendido a leer las estaciones, a escuchar la naturaleza y a transformar su generosidad en excelencia.

“EN 8 FUEGOS CREEMOS QUE LA AGRICULTURA ES MUCHO MÁS QUE PRODUCIR. ES CUSTODIAR UNA HERENCIA, ES PROYECTAR UN PAÍS, ES LLEVAR A CADA MESA DEL MUNDO EL VERDADERO SABOR DE CHILE.”

Los fuegos que nos inspiran son ocho, y juntos nos definen:

01

El fuego de la tierra fértil, que nos regala vida.

02

El fuego de la familia, que sostiene con orgullo nuestra historia.

03

El fuego de la confianza, que cultivamos en cada relación con nuestros clientes.

04

El fuego de la excelencia, que guía cada detalle de nuestra producción.

05

El fuego de la innovación, que nos impulsa a mejorar siempre.

06

El fuego del respeto por la naturaleza, que nos recuerda que cada fruto es un regalo.

07

El fuego de la visión de futuro, que nos abre al mundo.

08

Y el fuego del orgullo chileno, que late en cada caja que enviamos al extranjero.

«Así, 8 Fuegos no es solo un nombre.
Es una forma de vivir y de trabajar.»

01

El fuego de la tierra fértil, que nos regala vida.

03

El fuego de la confianza, que cultivamos en cada relación con nuestros clientes.

05

El fuego de la innovación, que nos impulsa a mejorar siempre.

07

El fuego de la visión de futuro, que nos abre al mundo.

02

El fuego de la familia, que sostiene con orgullo nuestra historia.

04

El fuego de la excelencia, que guía cada detalle de nuestra producción.

06

El fuego del respeto por la naturaleza, que nos recuerda que cada fruto es un regalo.

08

Y el fuego del orgullo chileno, que late en cada caja que enviamos al extranjero.

«Así, 8 Fuegos no es solo un nombre.
Es una forma de vivir y de trabajar.»

Nuestros

Campos

Desde el corazón del valle central de Chile encendemos este fuego en más de 950 hectáreas productivas:

Filippa, en Mostazal, donde florecen cerezos y uvas de mesa.

San Francisco de Mostazal

70 Ha.

60 Ha. – Cerezas

Alexandrina, en Coltauco, con cerezas que alcanzan su máximo esplendor.

Coltauco

80 Ha.

65 Ha. – Cerezas

La Macarena, en Chimbarongo, donde conviven cerezos y kiwis de excelencia.

Chimbarongo

400 Ha.

166 Ha. – Cerezas
92 Ha. – Kiwis

Verónica, en Melipilla, que completa nuestro mapa agrícola con fruta de clase mundial.

Melipilla

370,7 Ha.

133,4 Ha. – Cerezas
86,2 Ha. – Kiwis

Nuestros

Campos

Desde el corazón del valle central de Chile encendemos este fuego en más de 950 hectáreas productivas:

CADA CAMPO ES UN FUEGO VIVO,
UNA HISTORIA QUE SUMA FUERZA A NUESTRA MARCA.

El calendario de la tierra.

Nuestro fuego también tiene un ritmo. Las estaciones marcan el pulso de nuestra producción:

CEREZAS

En noviembre se encienden las cerezas: Santina, Lapins, Skeena, Bing, Kordia y Regina.

UVAS DE MESA

En febrero, las uvas de mesa  —ARRA 29 y ARRA 15— endulzan el calendario.

KIWIS

En abril y mayo, los kiwis Hayward, alcanzan su punto perfecto.

CIRUELAS

Y las ciruelas emergen como símbolo de futuro y diversificación.

Cada temporada es un fuego que prende en el campo y llega encendido hasta los mercados internacionales.

EN 8 FUEGOS NO SOLO PRODUCIMOS FRUTA:
ENTREGAMOS CONFIANZA, EXCELENCIA Y CONSISTENCIA
DESDE EL CAMPO HASTA EL CONSUMIDOR FINAL.

Del valle al mundo.

Nuestras frutas viajan más allá de las cordilleras. 
Llegan frescas y llenas de vida a más de 15 países, conquistando los mercados más exigentes:

CEREZAS

Las cerezas, que son emblema en Asia y un símbolo reconocido en China.

CIRUELAS

Las ciruelas, que se expanden en Europa y nuevos destinos.

CEREZAS

Las cerezas, que son emblema en Asia y un símbolo reconocido en China.

Cada embarque es más que fruta:
es la certeza de una promesa cumplida.
Nuestro fuego está en cada fruta,
en cada cliente que confía en nosotros,
en cada paso que nos conecta
con el mundo.

Nuestro compromiso

En 8 Fuegos sabemos que el fuego debe cuidarse para que no se apague. Por eso trabajamos con responsabilidad, sostenibilidad y visión de futuro, aplicando buenas prácticas agrícolas, respetando la tierra y proyectando lo que hacemos para las próximas generaciones.